¿Qué es EPI y en qué se diferencia de un EPC?

Para entender la diferencia entre que es EPI y un EPC basta con decir que el EPI, de Equipos de Protección Individual sirve para proteger individualmente, a un trabajador solamente y se aplica sobre el cuerpo de este. Por otro lado, el EPC, de Equipos de Protección Colectiva, puede proteger a uno o más trabajadores, y no se aplica sobre el cuerpo de los mismos.

Debemos tener en cuenta que la EPI, la protección individual de un solo trabajador es considerado “el peldaño final” del proceso de prevención que se debe llevar a cabo en la empresa, es una técnica complementaria a la protección colectiva pero nunca debe ser considerada como sustitutiva de la misma.

La Ley de Prevención de Riesgos Laborales dice en su Artículo 15 que “el empresario deberá adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual”, por lo tanto, siempre que exista un EPI, deberá haber también un EPC.

Un claro ejemplo de esto sería pensar que antes de aplicar una mascarilla a un trabajador (EPI) ante un contaminante ambiental, debemos de buscar un sistema de extracción localizada, como por ejemplo un extractor (EPC).

Por definición la misión de la protección individual no es la de eliminar el riesgo de accidente, sino eliminar o reducir los daños que éste pueda producir en el trabajador.

Los EPIS no son la solución definitiva

Como ya hemos dicho, los EPIS son la última barrera entre el hombre y el riesgo, y aunque se emplean frente a situaciones de riesgo que atentan contra la salud del trabajador, nunca debemos considerarlos como una solución definitiva. Su misión es permitir que realicemos nuestro trabajo, disminuyendo sus consecuencias de riego.

Dado que la misión de un E.P.I. es el impedir una lesión, estos deberán tener unas prestaciones, características y requisitos, que hagan posible su correcta función. Pero además, tiene que ser funcional, cómodo y permitir la realización de las tareas cuyos riesgos se pretenden proteger.

Por otra parte, aunque estén bien seleccionados, los EPIS tienen unas limitaciones que impiden que éstos protejan de una manera ilimitada y de forma absoluta.

Son eficaces hasta ciertos límites, establecidos según sus propias normas de certificación y que obligan a una utilización racional, de acuerdo con los riesgos que se pretenden proteger, así como a una adecuada elección, mantenimiento, revisión,  etc.

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